viernes, 11 de junio de 2010

Marginación y tercera edad


Hace poco tocábamos este tema en clase, y hoy lo vuelvo a sacar a coalición a causa de la ya "famosa noticia" de los ancianos que vivían en una residencia ilegal en Carmona.
La noticia, según reza "El País digital" es la siguiente:

Dos detenidos por presunto maltrato a 14 ancianos en una residencia de Sevilla.

La Guardia Civil señala que los responsables del centro suministraban fármacos de forma "abusiva" a los residentes a los que trataban "como cosas"

Agentes de la Guardia Civil han detenido a dos responsables de una residencia geriátrica en el término municipal de La Rinconada por presunto maltrato a 14 ancianos. A M.R.S., de 59 años, y su pareja sentimental, R.B.N., residentes en la localidad, se les imputa un supuesto delito de maltrato. La primera irregularidad detectada por los agentes fue que los ancianos no se encontraban en el local de Carmona, sino en un chalé de Sevilla que hubo que localizar.

Durante la investigación se descubrió que la residencia era ilegal y carecía de cualquier tipo de autorización para dedicarse a esa actividad. Según la Guardia Civil, los malos tratos consistirían en falta de cuidados higiénico-sanitarios; mala alimentación sin ningún tipo de control de nutrición; tratamiento médico inadecuado con administración "abusiva" de fármacos; trato "abusivo" a los ancianos, "al ser tratados como cosas y no como personas" y control económico "irregular" de los residentes.

Los guardias civiles pudieron conocer que a una anciana enferma residente en estas instalaciones podían estar medicándola sin ningún tipo de control sanitario. Ante la posibilidad de que esta persona pudiera empeorar gravemente su estado de salud, se decidió solicitar al Juzgado de Guardia de Carmona una solicitud de entrada y registro.

Tras el registro, uno de los ancianos fue trasladado al Hospital Macarena; siete a la residencia de ancianos de Montequinto, y seis a la de Heliópolis, ambas dependientes de la Junta de Andalucía.


Lo que más me llama la atención de la noticia (este hecho no viene reflejado aquí, pero sí se ha reiterado en diferentes medios de comunicación), es que ningún anciano ha sido reclamado por ningún familiar.
Cuando ayer escuchaba este hecho por televisión, algunos intentaban justificarlo diciendo que posiblemente si tenían allí a sus mayores, sabían de la situación de ilegalidad, y por tanto podría ser complices y por ello tener miedo de pronunciarse.
Sinceramente, esta excusa me parece nefasta: no dejan de ser los padres, lo abuelos, los tíos... hay una persona que ha tenido que ser hospitalizada, ¿y nadie se preocupa?
La verdad es que no puedo decir mas que me da mucho "pena" esta situación. Yo tengo que reconocer que la rama de personas mayores no es de mis predilectas, no obstante, una cosa no quita la otra, existe un factor humano e incluso lazos de parentesco que parecen haberse perdido. Y uno no puede si no preguntarse a qué es debido: antiguamente las personas mayores eran ensalzadas, por su experiencia y su conocimiento, por haber llegado hasta ahí; ahora, no sé si por el capitalismo, el individualismo... los dejamos de lado y es una auténtica lástima.

jueves, 10 de junio de 2010

Embarazos y adicciones



Para abordar este tema, nos serviremos del texto CUESTIONES ÉTICAS EN LA CURA DE LAS MUJERES DROGODEPENDIENTES EMBARAZADAS O CON HIJOS, de Paolo Scotto.

Emabarazo y toxicodependencias

Un tema especialmente sensible a los aspectos éticos y deontológicos de los peradores sanitarios es el del embarazo y la maternidad en el ámbito de la oxicodependencia.
Un primer aspecto que cabe destacar es que pocos servicios de cura proponen periódicamente el test de embarazo y a menudo ocurre que se empiecen unas terapias farmacológicas sin tener en cuenta esta condición.
A este propósito, el conocimiento tardío de un estado de embarazo aumenta la posibilidad de que la madre y el feto se expongan a riesgos graves para su salud en el caso en que se empiece un tratamiento terapéutico-farmacológico de interrupción de la dependencia o de mantenimiento sin el previo conocimiento de las condiciones físicas de la persona afectada; así como puede influir, si bien en un porcentaje limitado de los casos, en la elección de la interrupción voluntaria del embarazo.
La propia mujer drogodependiente “descubre” el embarazo en una fase avanzada del mismo y, en la mayoría de los casos, por casualidad.
Este retraso en la percepción de la gestación se debe al hecho de que a menudo las mujeres drogodependientes padecen amenorrea debido al uso de opiáceos y, pensando no ser fértiles, no se preocupan por tener relaciones sexuales protegidas.
Por consiguiente, muchos de los embarazos de mujeres drogodependientes son detectados tarde, inesperados y, sobre todo en las primeras fases de la gestación, indeseados.
A este propósito, una cuestión ética es la necesidad de proporcionar información sobre contracepción, riesgos de embarazos indeseados y enfermedades transmisibles sexualmente.
En segundo lugar, el embarazo y la maternidad plantean una serie de cuestiones éticas y deontológicas porque hacen que el operador de los servicios sanitarios entre en contacto con el sistema judicial por razones ligadas a la tutela de la salud y el bienestar de los dos sujetos: la mujer y el nascituro.
Desde el punto de vista del tratamiento médico, la cuestión fundamental es actuar de manera tal que sea posible conciliar la salud de dos personas, donde la conducta del adulto puede conllevar riesgos graves para la salud del nascituro.
A este propósito, G. Nicoletti sostiene que “lograr conciliar las exigencias de tratamiento farmacológico de la madre con la salud del feto siempre es un problema difícil de afrontar.
En primer lugar habría que hacer una esmerada evaluación toxicológica y psico-social para obtener datos reales sobre los riesgos de recaída.
Frecuentemente tales evaluaciones no se llevan a cabo porque el médico considera más seguro basarse en un tratamiento estandarizado y determinado antes que crear márgenes de incertidumbre, basando su elecciones en las declaraciones de intención de la futura madre que afirma estar en condiciones de abstenerse del uso de sustancias”.
Puesto que los autores no somos médicos, no es posible profundizar el tema de la adecuación de los tratamientos de sustitución durante el período de gestación y de las posibles consecuencias biológicas para el embrión.
Lo que es seguro es que algunos protocolos médicos están rígidamente orientados a proponer únicamente la suministración de metadona con la intención de proteger a la gestante contra el riesgo de recaída en el uso de la heroína y los problemas derivados, por ejemplo el riesgo de contraer infecciones graves como consecuencia del consumo por vía endovenosa.
Todo esto no impide que la mujer se exponga al consumo de sustancias legales, como el alcohol o los psicofármacos: la experiencia clínica ha demostrado que la mayoría de los consumidores y consumidoras consumen varias clases de sustancias.
Entre las sustancias de abuso, el alcohol resulta ser la más teratógena. De hecho puede causar el síndrome alcohólico fetal (S.A.F.), cuyo cuadro comprende: déficit de crecimiento pre y postnatal; alteraciones del sistema nervioso central (bajo cuociente de inteligencia, retraso mental, hiperactividad y dificultad de integración social); anomalías craneofaciales (microcefalia, hendiduras palpebrales estrechas) y anomalías del corazón y de brazos y piernas.
Por consiguiente, el cumplimiento estricto de los protocolos de sustitución por un lado protege al médico contra posibles responsabilidades médico-legales de impericia e imprudencia pero, por otro lado, no garantiza que la paciente no adopte conductas de abuso de otras sustancias.

LA MATERNIDAD COMO OCASIÓN DE ACERCAMIENTO A LOS SERVICIOS DE TRATAMIENTO DE LA TOXICODEPENDENCIA

Desde un punto de vista psicológico, el embarazo en el ámbito de la toxicodependencia puede representar una situación que conlleva sufrimiento y miedo, debido a las condiciones de vida precarias, así como a las relaciones afectivas y la situación laboral inestable.
La depresión, la sensación de desánimo y la falta de ilusión por el futuro pueden convertir a la mujer drogodependiente en una madre no suficientemente atenta, ausente si bien presente, que delega a otros el cuidado de su propio hijo.
Es durante esta fase que la mujer drogodependiente puede decidir acudir a los servicios de tratamiento de la toxicodependencia. A este propósito, el tercer estudio realizado por el Gender Identity Project de I.R.E.F.R.E.A. ha confirmado que la mujer drogodependiente embarazada es más favorable a empezar un tratamiento; umenta su compliance y, por consiguiente, mejoran las posibilidades de llevar a cabo un proyecto terapéutico.
Llopis ha subrayado que en una muestra de 284 madres, el embarazo influyó positivamente reduciendo el consumo de droga en el 31% de los casos y en el 10% las mujeres declararon haber dejado por completo de consumir drogas.
Desgraciadamente en el 22% de los casos el embarazo no influyó en absoluto en el consumo de droga y en el 7 % de los casos este abuso hasta empeoró.
Llopis también ha destacado que el monitoreo toxicológico por sí solo resulta insuficiente, hace falta el soporte emotivo, relacional y a veces “práctico” de la mujer drogodependiente en las últimas fases del embarazo, durante y después del parto.
Estas exigencias pueden depender del hecho que la pareja y el entorno familiar a menudo conflictivos no consiguen satisfacer el conjunto de estas exigencias, por tanto la labor ética de los profesionales sanitarios es la de proporcionar espuestas tranquilizadoras y una asistencia psicológica adecuada.

LA EVALUACIÓN DE LAS COMPETENCIAS MATERNAS
Los profesionales de las drogodependencias conocen muy bien las tendencias manipuladoras y las ambivalencias de las pacientes. Estas actitudes, frecuentes y habituales en la práctica clínica con sujetos drogodependientes, se exasperan cuando el operador social desempeña el doble papel del que ofrece asistencia y una relación de ayuda y ejerce una función de control del comportamiento.
Una cuestión ética básica es: ¿el operador es capaz de controlar sus propias reacciones emotivas ante los intentos de manipulación, desconfianza y agresividad? ¿Consigue mantener un juicio “despejado” y objetivo a la hora de formular evaluaciones que puedan influir en la evolución de un proyecto terapéutico y en las respuestas del sistema judicial, encargado de expresar una opinión sobre la capacidad de ejercer la tutoría del menor?En resumen estas preguntas desembocan en la cuestión: ¿quién evalúa a los evaluadores?
A este propósito es útil subrayar la fuerte influencia ejercida que, en algunos contextos históricos y sociales, puede determinar unas elecciones drásticas rientadas hacia una ideología represiva antes que ética.
Es este el caso de Estados Unidos donde en los años noventa, en plena época de guerra a la droga, se había difundido una corriente de pensamiento orientada a incriminar a la mujer que utilizara sustancias estupefacientes durante el embarazo por posibles daños biológicos al feto. En caso de aborto espontáneo los intentos de incriminación podían llegar a la acusación infanticidio. L. M. Paltrow escribía “at least 200 women in more than 30 States have been arrested and criminally charged for they alleged drug use or other actions during pregnancy”.
Al margen de estas situaciones de políticas sociales marcadas por un fuerte carácter represivo, que es de esperar que ya no existan, permanece pendiente la cuestión de cómo conseguir efectuar una evaluación adecuada de las competencias maternas y cómo es posible realizar dispositivos de cura que puedan aumentar las competencias maternas.
Una respuesta no exhaustiva pero importante nos la da la labor interdisciplinaria de equipo y la supervisión. Cuando los puntos de vista del profesional que tiene mportantes responsabilidades evaluativas se discuten en el ámbito de un equipo y de una supervisión es posible confrontarse con muchos pareceres distintos que nos permiten consolidar nuestras observaciones.
La supervisión, considerada en el sentido más amplio de evaluación externa respecto a la labor profesional de un equipo, representa un requisito ético sumamente importante para proporcionar instrumentos de buena práctica a los operadores y asegurar una mayor transparencia y corrección de las evaluaciones a los pacientes.
A este propósito, cabe destacar que la atención prestada a la relación madrehijo debe ser tal que los dos polos de la díada madre-hijo estén amparados y tengan ocasiones de crecimiento y desarrollo recíproco. Es importante recordar que, bajo el perfil ético, el niño no debe ser considerado un auxilio terapéutico para solucionar los problemas de dependencia de la madre, sino un sujeto con necesidades propias e irrenunciables para las cuales el servicio debe hacerse garante e identificar respuestas adecuadas.

COMPETENCIAS MATERNAS Y TOXICODEPENDENCIA.
El operador puede verse envuelto en conflictos éticos y evaluaciones divergentes provenientes de compañeros de otros servicios.
Es el caso de un magistrado que quiera obtener una opinión sobre las competencias maternas de su paciente. La evaluación deberá considerar las capacidades maternas pero también la tutela del menor que estará a cargo de servicios específicos, distintos a los que evalúan a la mujer.
Por consiguiente, las distintas posiciones podrán no concordar fácilmente o a veces ser incluso muy divergentes. Las organizaciones judiciales y los códigos deontológicos de varios órdenes profesionales imponen el respeto del secreto profesional a las personas no implicadas en el camino terapéutico.
Estas evaluaciones técnicas influenciarán no sólo el camino terapéutico de la madre sino también la futura relación madre-hijo. En estos casos, ¿cuáles pueden ser las prioridades que hay que garantizar? Es fundamental garantizar el interés del menor, pero ¿cómo se puede evaluar en el tiempo este interés? Además, en la jurisprudencia, el caso de comprobados malos tratos o descuido, no fáciles de determinar, puede favorecer interpretaciones arbitrarias de los judicantes.
Una pregunta entre todas: ¿el operador de los servicios de tratamiento de las dependencias posee los instrumentos evaluativos adecuados y lo más objetivos posible como para considerar la calidad de las relaciones familiares madre-hijo? ¿En qué medida dichas evaluaciones pueden ser influenciadas por los criterios sujetivos del evaluador?
Además, otro aspecto que no cabe olvidar es la oscilación de las orientaciones jurisprudenciales a veces afectadas por consideraciones de carácter general y por la orientación de la opinión pública. Algunos casos de crónica muy llamativos, ocurridos en Italia, de envenenamiento por metadona tanto accidental (en el caso que el niño bebiera la metadona del frasco, tal vez imitando lo que hacían los padres), como intencionado (en el caso que los propios padres suministraran la metadona al recién nacido para calmar sus crisis de llanto), pueden influenciar negativamente al magistrado encargado de evaluar las capacidades de cuidado de una madre y llevarle a emanar disposiciones de justicia de alejamiento temporal o definitivo del menor. En estos casos, las evaluaciones del operador socio-sanitario pasan en segundo término respecto a la orientación de la opinión pública.
En los casos de comprobada incapacidad de cuidado, malos tratos o descuido, o en los casos en los que la madre con sus conductas pueda no estar en condiciones de asegurar al menor un entorno suficientemente protegido para su crecimiento y bienestar físico, psicológico y relacional, la organización judicial italiana para la tutela de la familia y del menor prevé, en primer lugar, un alejamiento temporal (colocación familiar del menor), identificando en la familia de origen, de ser posible, los tutores del menor.
A menudo las evaluaciones de la capacidad de cuidado de los tutores, que frecuentemente son los abuelos, analizan una serie de parámetros: condición socio-económica, condición ambiental del lugar donde viven, disponibilidad de tiempo de al menos uno de los abuelos para dedicarse al cuidado del nieto, ausencia de patologías físicas perjudicantes o psiquiátricas reconocidas, ausencia de comportamientos de abuso de sustancias etc. Desafortunadamente estas evaluaciones no profundizan en las dinámicas familiares disfuncionales e intergeneracionales que a menudo se instauran en los casos de toxicodependencia.
No cabe duda que, por lo general, es positivo que el niño esté cerca de sus propios familiares, sin embargo la experiencia clínica demuestra que en los casos de colocación del menor con abuelos desprovistos del adecuado soporte psicológico, el niño puede encontrarse en un entorno caracterizado por conflictos y tensiones entre los abuelos y la madre, con la consiguiente y continua negación de la confirmación de la figura materna.
En estos casos muy frecuentes, el menor puede crecer en un entorno marcado por deseos compensadores y de rescate por parte de los abuelos para demostrar a sí mismos y a la sociedad sus propias capacidades educativas, en antagonismo respecto a la hija.
Estas condiciones de competitividad y conflicto repercuten en la pareja hijomadre: en el niño generan confusión entre las figuras de identificación y sentimientos de inseguridad. Mientras para la madre la separación de su propio hijo puede conllevar la pérdida de la confianza en sí, falta de perspectivas, menor adhesión a los programas terapéuticos, incremento de conductas antisociales, recurso a la prostitución, empeoramiento y/o recaída en el abuso del sustancias.

CONCLUSIONES
Para terminar, es de esperar que los profesionales de los servicios de cura presten mayor atención a los problemas éticos y deontológicos que guían su labor y, señaladamente, para con las mujeres embarazadas o ya madres.
La aceptación como paciente de una mujer drogodependiente debería tener un enfoque metodológico multi e interdisciplinario, que comporte la implicación de varias instituciones, servicios y competencias que trabajen para identificar formas de tratamiento personalizadas. Por otra parte la aceptación como paciente de una madre drogodependiente es algo delicado y complejo que requiere la tutela de dos sujetos distintos: la mujer adicta, en primer lugar, y el nascituro.
A partir de estas consideraciones, en la Región de Véneto (Italia) ha surgido la exigencia de realizar un proyecto para incrementar la cultura de la colaboración entre los servicios y activar un protocolo de intervención integrado para las mujeres drogodependientes embarazadas o con hijos.
Este proyecto, denominado Provaid, Proyecto Véneto de Asistencia Integrada a las Mujeres Drogodependientes con Hijos, empezó en 2003 y concluirá a finales de 2005.
Según las indicaciones del Proyecto Provaid, alrededor de cada caso de mujer drogodependiente embarazada o con hijos es oportuno activar una red de operadores, pertenecientes a distintas estructuras, que constituya un mini-equipo estable que siga el caso hasta el final del camino, reuniéndose por lo menos una vez cada dos meses para hacer el punto de la situación.
Sería oportuno asegurar la continuidad de las figuras de referencia y la claridad de los objetivos que se tratará de alcanzar colegialmente para facilitar la comunicación entre las figuras profesionales y la persona tratada, evitando la dispersión de informaciones y la incoherencia del mensaje destinado a los usuarios.
Lo ideal es identificar un operador que pueda garantizar la gestión de la red de servicios implicados, con una función de conexión entre las varias estructuras.
Esta figura podría ser análoga a la del Case Manager, y desempeñaría funciones de gestión del caso, dentro del equipo y en las relaciones con las instituciones.
En las fases iniciales del contacto de una mujer drogodependiente con un servicio territorial, es fundamental lograr entablar una relación significativa que para la mujer pueda convertirse en un recurso al cual hacer referencia. En los casos en los que ya exista una relación precedente entre la mujer y el servicio contactado, se supone un comienzo menos complejo de la relación de confianza, así como una intervención más tempestiva en la situación de abuso de sustancias.
Desde el primer contacto con el usuario es necesario informar sobre el derecho a la privacidad, al anonimato, a la libertad de elección y la gratuidad del tratamiento ofrecido. También es útil facilitar información sobre contracepción, embarazo y enfermedades transmisibles sexualmente.
Para la formulación de hipótesis de prognosis y la identificación del tipo de tratamiento más adecuado es oportuno recoger informaciones en muchas direcciones y organizarlas alrededor del eje médico, psicológico, social y legal a fin de reunir los elementos fundamentales para obtener una visión global del caso.
Las informaciones obtenidas mediante la evaluación médica, psicológica y social deberían incluirse en la carpeta clínica que debería ser compartida por todos los operadores que siguen el caso.

Infancia y enfermedad

Para tratar este tema, me gustaría profundizar en la "idea" que ha tenido una asociación llamado "Hospital Imaginario".
Para los niños que sufren enfermedades raras, crónicas, cáncer, etc. la hospitalización puede llegar a ser hecho cotidiano. Si a nosotyros, desde la perspectiva de un adulto, la hospitalización nos parece un hecho negativo, motivo de procupación... para un niño esto es aún peor, pues tiene unas necesidades de juego, de educación que no se están viendo cubiertas y agravan una situación ya de por sí compleja.
Por ello, la iniciativa de "Hospital Imaginario", me ha parecido muy bonita a la par que útil y necsaria. Por ello, quiero compartir con vosotros su labor, para que sirva de ejemplo y nos dé también una idea de aquello sobre lo que podemos intervenir y cómo hacerlo.

Los voluntarios de la asociación prestan atención lúdica a los niños ingresados en la planta de Pediatría del Hospital San Pedro de Logroño mediante una actividad de cuentacuentos.

Esta labor se realiza los lunes y miércoles de cada semana en un horario de 17:30 a 18:30 horas, que suele alargarse dependiendo de la cantidad de niños hospitalizados.

Los voluntarios visten unas batas blancas coloreadas con motivos alusivos a cuentos para identificarse ante los niños, sus familias y el personal médico.

Los martes y los jueves, de 17:30 a 18:30 se ofrece el "carrito de los cuentos" que permite distribuir cuentos a los niños hospitalizados.

Y sus objetivos son:
* Aliviar el sufrimiento de los niños hospitalizados mediante una actividad comunicativa y afectiva.
* Satisfacer las necesidades comunicativas del niño.
* Crear un ambiente próximo al mundo vivencial del niño.
* Evitar el aislamiento del niño en el hospital .
* Mejorar el estado emocional de los niños hospitalizados.
* Desdramatizar la situación que vive el niño ingresado.
* Usar el cuento como elemento de atención lúdica y terapeútica con el niño hospitalizado.

miércoles, 9 de junio de 2010

Discapacidad



Abro esta entrada con este video por la siguiente razón: estos dibujitos que quizás a alguno nos puedan hacer gracia o parecer un poco "extraños" se emiten al medio día en canal 2 Andalucía antes de que empiece Doraemon (una franja horaria con gran seguimiento infantil). Tal y como estuvimos viendo en clase, un aspecto tan importante como integrar a la persona con discapacidad es mentalizar a la sociedad, y para ello hay que empezar desde que son pequeños. Sinceramente, cuando "yo veía los dibujos" no existía nada parecido a esto; pero ahora que son mis hermanos los que los ven, sí, y me alegro mucho por ello. En el colegio al que asiten suele haber un alumno por aula con algún tipo de discapacidad y están muy muy integrados (cuando yo iba al colegio, había quizás 1 por curso y eran "los bichos raros" o "pobrecillos").



Como ya hice en una entrada anterior, voy a proponer un tipo de terapia diferenciada: la terapia con animales. Pues en este caso también es muy beneficiosa. (Y para ello me remito al libro "El encantador de gatos" de Carlos Rodríguez).

"También es impresionante la reacción en niños con parálisis cerebral, puesto que son capaces de sonreír y mostrarse muy alegres y activos cuando están en contacto con el animal."
" Otro de los aspectos positivos es la ayuda a los niños tímidos o con dificultades para aprender y relacionarse.
En los centros hospitalarios donde se permite la entrada de animales en las visitas, y para el desarrollo de terapias, se ha constatado que la recuperación del niño puede concentrarse en algo positivo, en algo que no está relacionado con la vida en el hospital."

Prevención de Drogodependencias.



Es muy interesante este video, ya que además de suponer un pequeño recorrido por la "historia" de la drogadicción, nos muestra cómo se trabaja hoy, la existencia de factores de riesgo y protección, por qué se consume tanto hoy en día, qué deben hacer los padres para prevenir a los hijos...

Drogodependencia


A modo general podemos decir lo siguiente sobre la drogodependencia:
La drogodependencia también llamada dependencia a sustancias psicoactivas es un tema serio que requiere la ayuda de un centro de desintoxicación, provoca la imperiosa necesidad que tiene una persona por consumir bebidas con contenido alcohólico u otra clase de drogas (marihuana, cocaína, Inhalantes, tranquilizantes, alucinógenos, etc).
Esta necesidad no desaparece a pesar de que la persona consumidora sufra las consecuencias negativas producidas al momento o después de dejar de usarlas. Por norma general, la drogodependencia se trata más de una necesidad psicológica que física.
La adicción de la drogodependencia tiene cuatro puntos cardinales que son:
• Obsesión: En la que el individuo no piensa en otra cosa que no sean las drogas
• Consecuencias negativas: Lo que hace que una droga sea nociva es que la vuelve en contra de la misma persona y en contra de los demás.
• Falta de control: El tratar de controlar una conducta adictiva es casi imposible
• Negación: Los adictos niegan dos cosas que son: que pueden controlar la droga y que sus problemas se deben a las drogas.
La adolescencia es una etapa del desarrollo evolutivo de las personas en que de corre mayor riesgo de volverse adicto a las drogas, pero también es la etapa de la vida en que la acción preventiva contra la drogodependencia causa un mayor efecto. La herramienta más eficaz para evitar o retrasar el consumo de drogas es la prevención, por lo cual la incluimos en este trabajo junto con las diferentes estrategias de prevención como son: La estrategia informativa, La estrategia formativa y ofrecer alternativas.
La primera respuesta que se no ocurre para evitar la drogadicción es la Prevención. Por ello, y siendo la adolescencia la etapa más crítica, vamos a exponer un pequeño artículo en el que se trata el tema (extracto de una publicación distribuida a los padres por el Programa de Escuelas Libres de Peligros y Drogas, del Departamento de Educación de Estados Unidos).
“Desde La Perspectiva De Su Hijo
Por qué un niño consume drogas
Algunos padres, cuyos hijos consumen drogas, piensan que el mismo podría haberse visto presionado por sus compañeros y por los traficantes para que se entregue a ese consumo.
Sin embargo los niños dicen que optan por consumirlas debido a que quieren librarse del aburrimiento; sentirse bien; olvidar sus problemas y relajarse; divertirse; satisfacer su curiosidad; jugar con el peligro; aliviar sus dolores; sentirse adultos; demostrar su independencia; pertenecer a un grupo específico; o mostrarse audaces y superiores.
De modo que, niños y adolescentes a menudo cambian de compañeros para poder reunirse con otros que han elegido sus mismos estilos de vida.
Los padres son quienes mejor conocen a sus hijos y, por lo tanto, están en mejores condiciones para sugerirles alternativas saludables al consumo de drogas.
Los deportes, los clubes, las lecciones de música, los proyectos de servicio a la comunidad y las actividades adicionales a la actividad escolar, no sólo mantienen activos e interesados a niños y adolescentes, sino que también los acercan más a sus padres, que pueden asistir a juegos deportivos y actuaciones artísticas.
Para desarrollar un sentido positivo de independencia, se puede alentar al joven a cuidar niños o servir de instructor de otro niño.
Para satisfacer el gusto de correr riesgos, es sugerible trepar pequeñas montañas, practicar karate, participar en campamentos, entre otras actividades.
¿Qué se les informa a los Niños acerca de las Drogas?
Desafortunadamente las modas que prosperan en nuestra cultura influyen notoriamente desnaturalizando los valores vigentes en la sociedad actual. Hoy, los niños viven rodeados de mensajes sutiles y explícitos sobre lo "bueno" que resulta el consumo de alcohol, tabaco y drogas.
Sus hijos pueden ver personajes de televisión que viven en la opulencia y el esplendor gracias al dinero obtenido mediante el tráfico de drogas. Navegando en la web llegar a un sitio en el que se pregona la urgencia de legalizar la marihuana. Ver a sus estrellas favoritas fumando tabaco o alguna droga ilegal en sus películas. Escuchar canciones que describen lo excitante que es mantener relaciones sexuales mientras se está drogado.
Para combatir estas impresiones, es imprescindible poner el televisor y la computadora en un área que pueda compartir toda la familia, de modo que los mayores puedan vigilar lo que ven los niños y adolescentes.
Es aconsejable estar con ellos cuando miran televisión; explorar juntos en la Internet, para hacerse una idea de lo que les gusta. Cualquier cosa que sea perturbadora puede convertirse en un "momento de enseñanza". Es un momento ideal para establecer pautas con relación a los espectáculos televisivos, películas y sitios en la web que considera apropiados para los menores. También es útil aclarar a los niños que el mundo no es un lugar tan sombrío como aparece en las noticias, las que se concentran fuertemente en los problemas de la sociedad.
De la misma manera, es necesario tener en cuenta cuáles son las emisoras de radio, CD y cassettes que prefieren sus hijos. Dado que, muchas de las canciones que escuchan, "demostrarían" que el consumo de drogas es incitante y libre de consecuencias, debiéndose combatir esta impresión oponiéndole una propia y clara posición contraria.
Según una encuesta reciente, la mayoría de los adolescentes considera que escuchar música es su actividad no escolar favorita, y le dedican de tres a cuatro horas diarias.
Cómo Enseñarle a su Hijo Acerca de las Drogas
Niños en Edad Preescolar
Puede parecer prematuro hablarles acerca de las drogas a niños de esta edad, pero las actitudes y hábitos que forman en esa época de sus vidas tienen una influencia importante en las decisiones que tomarán cuando sean mayores.
En esta temprana edad, están ansiosos de conocer y memorizar reglas, y quieren que los mayores les brinden su opinión de lo que es "malo" y de lo que es "bueno".
Aunque son bastante grandes como para comprender que fumar es malo para ellos, no están preparados para entender las complejidades del alcohol, el tabaco y otras drogas.
Sin embargo, es una buena edad para que practiquen las destrezas de toma de decisiones y solución de problemas, las que necesitarán luego para decir que no.
He aquí algunas maneras de ayudar a sus hijos en edad preescolar a tomar buenas decisiones acerca de lo que deben y lo que no deben ingerir:
• Discuta por qué los niños necesitan alimentos sanos. Haga que su hijo cite varios de sus alimentos preferidos y explique cómo contribuyen a su salud y su fuerza.
• Juegue con él; aprenda lo que a él o a ella le gusta y le disgusta; hágale saber a su hijo que usted lo ama; dígale a su hijo que es demasiado maravilloso y único como para entregarse a las drogas. Usted establecerá con sus hijos fuertes vínculos de confianza y afecto que harán que, en años futuros, sea más fácil apartarlos de las drogas.
• Fije pautas como jugar limpio, compartir juguetes y decir la verdad, de modo que los niños sepan qué clase de comportamiento usted espera de ellos.
• Aliente a su niño a seguir instrucciones y hacer preguntas si no las comprende.
• Cuando su niño se sienta frustrado mientras juega, aproveche la oportunidad para fortalecer las destrezas de solución de problemas. Por ejemplo, si una torre de bloques se cae una y otra vez, colabore con él para encontrar posibles soluciones. Convertir una mala situación en un éxito refuerza la confianza que tiene el niño en sí mismo.
• Siempre que sea posible, deje que su hijo elija su vestimenta. Aun si sus ropas se ven un tanto dispares, usted habrá reforzado la capacidad de su hijo de tomar decisiones.
• Indíquele las sustancias tóxicas y dañinas que se encuentran comúnmente en una casa, tales como blanqueadores de ropa, líquido limpiador de cocina, líquido para lustrar muebles, y léales las etiquetas en voz alta. Explíqueles a sus hijos que no todas las drogas "malas" tienen etiquetas, de modo que sólo deben comer u oler alimentos o un remedio que les han dado usted, uno de los abuelos o una persona responsable a cargo de ellos.
• Explíqueles que las recetas médicas son drogas que pueden ayudar a la persona para la cual han sido recetadas, pero que pueden hacerle daño a cualquier otro, especialmente a los niños, que deben mantenerse apartados de ellas.
Desde Jardín de Infantes hasta Tercer Grado
(de cinco a ocho años de edad)
A esta edad, un niño demuestra por lo común, interés creciente en el mundo que está fuera de su familia y su casa. Ahora es el momento de comenzar a explicarle lo que son el alcohol, el tabaco y las drogas, que algunos las usan aun cuando sean dañinas, como así también las consecuencias que acarrean el uso de éstas.
Es importante enseñar que cualquier cosa que se ingiere y no sea alimento puede ser extremadamente dañino. Cómo interfieren las drogas con la manera en que funcionan nuestros cuerpos y pueden enfermar a una persona, incluso hasta causarle la muerte. (A esta edad la mayoría de los niños tienen experiencias reales de la muerte de un familiar o de la muerte de un allegado de algún compañero de escuela).
Explíquele la idea de la adicción, señalando como el consumo de drogas puede convertirse en un hábito malísimo, y muy difícil de abandonar.
Elogie a sus hijos por cuidar de sus cuerpos y evitar cosas que pueden hacerles daño.
Para cuando sus hijos están en tercer grado, deben comprender:
• Cómo difieren entre sí los alimentos, venenos, medicinas y drogas ilegales;
• Cómo la medicación recetada por un médico y administrada por un adulto responsable puede ayudar durante las enfermedades, pero puede ser dañina si se la usa incorrectamente, de modo tal que es necesario que los niños se mantengan apartados de cualquier sustancia o envase desconocido;
• Por qué los adultos pueden beber alcohol, pero no los niños, incluso en pequeñas cantidades, ya que es perjudicial para los cerebros y cuerpos de los niños, que se están desarrollando.
Grados Cuarto a Sexto (de 9 a 11 años de edad)
Continúe asumiendo una posición firme en relación con las drogas. En esta edad, los niños pueden participar en una discusión de nivel más elevada acerca del por qué la gente se siente atraída por las drogas.
Usted puede utilizar la curiosidad del niño acerca de acontecimientos traumáticos importantes en la vida de la gente (como un accidente de tránsito o un divorcio), para discutir cómo las drogas pueden ser causa de estos acontecimientos.
A esta edad, a los niños les gusta también enterarse de hechos, especialmente cuando son extraños, y quieren saber cómo funcionan las cosas. Este grupo de edades puede sentirse fascinado por la manera como las drogas afectan el cerebro o el cuerpo del que las consume. Explique cómo cualquier cosa que se toma en exceso -- ya sea jarabe para la tos o aspirina -- puede ser peligrosa.
Los amigos -- ya se trate del mejor amigo o de un grupo de amigos -- son extremadamente importantes en esta edad, como lo es el armonizar con el grupo y ser considerado "normal".
Cuando los niños entran en los primeros años o los años intermedios de la escuela secundaria, dejan su ambiente más reducido y protector y se unen a un grupo mucho más grande y menos íntimo de pre-adolescentes. Estos niños un poco mayores pueden exponer su hijo al alcohol, el tabaco o las drogas.
Las investigaciones demuestran que cuanto más temprano empiezan los niños a consumir estas sustancias, más probable es que experimenten problemas graves.
Es esencial que las actitudes antidrogas de su hijo sean estables y consecuentes, antes que entre en los primeros años o los años intermedios de la escuela secundaria.
Antes de salir de la escuela primaria, su niño debe conocer:
• Los efectos inmediatos del alcohol, el tabaco y las drogas en diferentes partes del cuerpo, inclusive el peligro de entrar en coma o ingerir una sobredosis mortal.
• Las consecuencias de largo plazo , o sea, cómo y por qué las drogas pueden ser adictivas, y sus efectos, en quienes las consumen, pueden llegar a que los adictos pierdan el control de sus vidas.
• Las razones por las cuales las drogas son especialmente peligrosas para los organismos en crecimiento.
• Los problemas que el alcohol y las otras drogas ilegales pueden causarle no sólo a quien las consume, sino también a su familia y al resto del mundo.
Ensaye situaciones potenciales en las que algunos amigos ofrecen drogas. Haga que sus hijos practiquen responder con un firme "¡Eso es realmente malo para vos!". Concédales permiso para que lo usen a Usted como excusa: "¡Mi mamá me mata si tomo una cerveza!".
"No preocupar a mis padres" es una de las principales razones que aducen los pre-adolescentes para explicar por qué no consumirán marihuana.
Enséñeles a sus hijos a estar enterados de cómo se promueven las drogas y el alcohol. Discuta cómo la publicidad, las letras de las canciones, las películas y los programas de televisión los bombardean con mensajes que dicen que consumir alcohol, tabaco y otras drogas tiene sus encantos.
Asegúrese de que son capaces de separar los mitos de la realidad, en lo que se refiere al consumo de alcohol, tabaco y otras drogas, inclusive alábelos por saber pensar por sí mismos.
Averigüe quiénes son los amigos de sus hijos, qué lugares frecuentan y qué les gusta hacer. Entable amistad con los padres de los amigos de sus hijos, de modo de poder apoyar los esfuerzos de los otros. Usted se sentirá en contacto más estrecho con la vida diaria de su hijo y estará en mejores condiciones para reconocer los puntos problemáticos. (Un niño cuyos padres consumen drogas, muy probablemente las consumirá también).
Los niños de esta edad agradecen esta atención y participación. De hecho, dos tercios de los alumnos de cuarto grado dijeron que desearían que sus padres hablaran más con ellos acerca de las drogas.
Del séptimo al octavo grado (de 12 a 14 años de edad)
Un estereotipo común sostiene que los adolescentes son rebeldes, se dejan llevar por la presión de sus compañeros y juegan con el peligro hasta destruirse a sí mismos.
Aunque a menudo los adolescentes parecen no mostrarse receptivos a los consejos de los padres mientras se esfuerzan por llegar a ser independientes, necesitan más que nunca el apoyo, la participación y la guía paternales.
Los adolescentes más jóvenes pueden experimentar cambios extremados y rápidos en sus cuerpos, sus vidas emocionales y sus relaciones.
La adolescencia es a menudo una época de confusión y tensiones, caracterizada por cambios de ánimo y una profunda inseguridad, a medida que los adolescentes luchan por establecer sus propias identidades. No es sorprendente que esta sea la época en que muchos jóvenes prueban por primera vez el alcohol, el tabaco y otras drogas.
Los padres pueden no comprender que sus jóvenes hijos se sienten rodeados por las drogas. Cerca de nueve de cada diez adolescentes concuerdan en que "en estos días, parece que la marihuana está en todas partes". Los adolescentes tienen el doble de probabilidades de consumir marihuana que lo que creen sus padres, y se drogan en lugares que para sus padres están libres de riesgos, como la escuela, el hogar y las casas de los amigos.
Aunque los adolescentes pueden no demostrar que lo sienten así, los padres afectan profundamente las opciones de sus hijos acerca de las drogas. Saque partido de la intensidad con que muchos jóvenes se preocupan por su imagen social y su apariencia para ponerles de manifiesto las consecuencias inmediatas y desagradables del consumo del tabaco y la marihuana -- por ejemplo, que el tabaco es causa del mal aliento y mancha los dientes y hace que las ropas y el pelo huelan mal.
Al mismo tiempo, usted debería discutir los efectos a largo plazo de las drogas:
• La carencia de destrezas sociales y emocionales decisivas, que de ordinario se aprenden durante la adolescencia.
• El peligro de sufrir de cáncer pulmonar y enfisema debido al hábito de fumar.
• Accidentes de tránsito fatales o invalidantes.
• Lesiones hepáticas derivadas del alcoholismo.
• Adicción, coma cerebral y muerte.
Del décimo al duodécimo grado (15 a 17 años de edad)
Los adolescentes ya mayores han tomado, en muchas ocasiones, decisiones acerca de probar o no drogas. Los adolescentes de hoy conocen lo que es el consumo de drogas, distinguen no sólo entre las diferentes drogas y sus efectos sino también entre probarlas, consumirlas ocasionalmente y ser adicto a ellas.
Presencian cómo muchos de sus compañeros consumen drogas, algunos sin sufrir consecuencias obvias o inmediatas, mientras otros pierden el control al hacerlo.
Para resistir la presión de sus compañeros, los adolescentes necesitan algo más que un mensaje general en el sentido de no consumir drogas. Es también apropiado mencionar cómo el consumo de alcohol, tabaco y otras drogas durante el embarazo ha sido vinculado con defectos de nacimiento en los bebés.
A los adolescentes hay que advertirles de los efectos potencialmente mortales de combinar drogas. Necesitan oír que sus padres afirmen que cualquiera puede convertirse en un consumidor crónico o un adicto y que incluso el consumo no adictivo puede tener consecuencias graves y permanentes.
Los adolescentes tienden a ser idealistas y disfrutan de oír cómo pueden ayudar a hacer que el mundo sea un lugar mejor donde vivir. Dígales a sus hijos adolescentes que el consumo de drogas no es un crimen sin víctimas, y asegúrese de que comprendan el efecto que tiene en nuestra sociedad el consumo de drogas.
Llame la atención de su hijo adolescente señalándole que evitar las drogas puede ayudarlo a hacer de su ciudad un lugar mejor y menos peligroso, y que estar libre de drogas hace que, después de la actividad escolar, se disponga de más energía y voluntad para servir de instructor a niños más pequeños, en definitiva, actividades que la comunidad espera de él.
Su hijo adolescente puede estar al tanto del debate en torno a la legalización de la marihuana y sobre si los médicos podrían recetarla con propósitos curativos. La idea que una droga ilegal puede ofrecer ventajas desde el punto de vista de la salud, induce a confusión.
Ahora su hijo adolescente es lo bastante grande como para comprender la complejidad de la cuestión, es importante discutir el tema, quizás durante un informe de noticias relacionado a las drogas.
Dado el grado de maduración del adolescente, este puede saber que, el ingrediente de la marihuana, que tiene un acotado valor medicinal, -- delta-9-tetrahidrocannabinol (THC) --, puede ser recetado por los médicos en forma de píldora que no contiene las sustancias cancerígenas del humo de la marihuana.
Otros analgésicos médicos son la codeína y la morfina, que luego de rigurosas pruebas y exámenes efectuados por organizaciones médicas científicas, se ha determinado que no hay peligro en recetarlas.
Es importante que los padres encomien y alienten a los adolescentes por todo lo que hacen bien y por las decisiones positivas que toman.
Cuando Usted se siente orgulloso de su hijo, dígaselo. Saber que los adultos lo perciben y aprecian, lo motiva en alto grado y puede reafirmar su compromiso de evitar el consumo de drogas. Su hijo adolescente puede también sentirse impresionado por la importancia que tiene servir de ejemplo para un hermano o hermana menor.”
He elegido este artículo ya que, aunque no es “español” (y ya estos fueron vistos en clase), considero que es muy oportuno, que se trata desde un lenguaje sencillo y con unos consejos simples; no obstante, está dirigido a los padres, a la familia, que a fin de cuentas es la principal fuente de socialización y la que primero debe actuar. Además, según he leído en la página web en la que se encuentra, esta guía ha sido distribuida a todos los padres, es decir, no se trata de un folleto, por ejemplo, que algunos han cogido y otros no.
Siguiendo con la perspectiva de actuación, en caso de que no se haya podido prevenir, lo siguiente es actuar: desintoxicar y reinsertar. En la provincia de Sevilla (en Alcalá de Guadaira) existe un centro de Educación y Rehabilitación de drogas: Narconon Mediterráneo.
Por ser el centro más próximo a nosotros, diremos cuáles son las fases del programa que aquí se utilizan para la desintoxicación, educación y reinserción de la persona.
La primera fase: la desintoxicación física
Hay básicamente tres fases que comprenden el programa Narconon. El programa completo toma alrededor de entre 5 a 7 meses para completarse. La primera fase se dirige al aspecto bioquímico de la adicción y retira completamente a la persona de las drogas o el alcohol. Básicamente se compone de dos sub-fases:
Retirada sin drogas: En este paso del programa se pone al individuo sobre un programa de retirada cuidadosamente diseñado, que hace que el estudiante salga de las drogas sin experimentar la agonía usual de las retiradas de drogas y alcohol. El programa utiliza vitaminas específicas y minerales para compensar al cuerpo y empezar a reconstruirlo físicamente.
Programa de Desintoxicación: Los residuos de las drogas que se acumulan en los tejidos grasos del cuerpo, pueden ocasionar que se reactiven sensaciones pasadas de los efectos de las drogas años después que la persona deja de consumir estas sustancias. Un paso de vital importancia para una rehabilitación exitosa es sacar todos los residuos tóxicos acumulados en el cuerpo, para que así la persona no experimente sensaciones desagradables no deseadas ocasionadas por la droga/alcohol que haya consumido. En resumen es un régimen exacto de ejercicios, tiempo de sudado en sauna, y suplementos nutrición, todo diseñado por estudios en combinaciones adecuadas para eliminar las toxinas acumuladas en el cuerpo. Este procedimiento es único en Narconon.
Segunda fase: Educación
Esta fase está dirigida a las mecánicas biofísicas de la adicción; el aspecto de la rehabilitación que tiene que ver con la habilidad para manejar el cuerpo y para guiar a la persona a un ordenado y disciplinado acercamiento a sí mismo de forma que confronte y se entienda a sí mismo, siendo estos aspectos de la terapia claves para sus relaciones en la vida.
Esta fase se compone de varios cursos los cuales entre otros aspectos enseñan al practicante como establecer por sí mismo lo que está bien de lo que está mal, cómo formular una guía de comportamiento personal, y cómo sobrevivir de una forma constructiva. Todos estos son aspectos de una conducta ética son vitales para una recuperación exitosa. El estudiante encara acciones incorrectas y fallas en actuar cuando debiera haberlo hecho, dándole la oportunidad de aliviar el sentimiento de culpa creada por estas acciones no correctas durante su vida y en relación a la adicción a las drogas o alcohol.
Tercera fase: Reinserción
Un programa de seguimiento comprensible, es diseñado e implementado para ayudar al estudiante en su primer año de recuperación. A través de contactos regulares con el estudiante y sus familiares, los consejeros de Narconon se aseguran de la estabilidad y el progreso del estudiante después de su programa. El estudiante puede ser requerido para que regrese a Narconon a manejar situaciones que estén poniendo en peligro su sobriedad. El estudiante recibirá una ayuda especial dirigida a esa situación en su vida de manera que pueda mantener una vida libre de drogas y/o alcohol.

martes, 8 de junio de 2010

Imagen del colectivo gitano

Cuando buscan en youtube videos sobre el colectivo gitano esto es lo que encontramos:













Queda poco que añadir a estos videos... si es la imagen que se nos vende de este colectivo es muy dificil que los prejuicios cambien, no obstante, por ello y para ello debemos trabajar desde nuestra rama de sociales.