miércoles, 9 de junio de 2010

Drogodependencia


A modo general podemos decir lo siguiente sobre la drogodependencia:
La drogodependencia también llamada dependencia a sustancias psicoactivas es un tema serio que requiere la ayuda de un centro de desintoxicación, provoca la imperiosa necesidad que tiene una persona por consumir bebidas con contenido alcohólico u otra clase de drogas (marihuana, cocaína, Inhalantes, tranquilizantes, alucinógenos, etc).
Esta necesidad no desaparece a pesar de que la persona consumidora sufra las consecuencias negativas producidas al momento o después de dejar de usarlas. Por norma general, la drogodependencia se trata más de una necesidad psicológica que física.
La adicción de la drogodependencia tiene cuatro puntos cardinales que son:
• Obsesión: En la que el individuo no piensa en otra cosa que no sean las drogas
• Consecuencias negativas: Lo que hace que una droga sea nociva es que la vuelve en contra de la misma persona y en contra de los demás.
• Falta de control: El tratar de controlar una conducta adictiva es casi imposible
• Negación: Los adictos niegan dos cosas que son: que pueden controlar la droga y que sus problemas se deben a las drogas.
La adolescencia es una etapa del desarrollo evolutivo de las personas en que de corre mayor riesgo de volverse adicto a las drogas, pero también es la etapa de la vida en que la acción preventiva contra la drogodependencia causa un mayor efecto. La herramienta más eficaz para evitar o retrasar el consumo de drogas es la prevención, por lo cual la incluimos en este trabajo junto con las diferentes estrategias de prevención como son: La estrategia informativa, La estrategia formativa y ofrecer alternativas.
La primera respuesta que se no ocurre para evitar la drogadicción es la Prevención. Por ello, y siendo la adolescencia la etapa más crítica, vamos a exponer un pequeño artículo en el que se trata el tema (extracto de una publicación distribuida a los padres por el Programa de Escuelas Libres de Peligros y Drogas, del Departamento de Educación de Estados Unidos).
“Desde La Perspectiva De Su Hijo
Por qué un niño consume drogas
Algunos padres, cuyos hijos consumen drogas, piensan que el mismo podría haberse visto presionado por sus compañeros y por los traficantes para que se entregue a ese consumo.
Sin embargo los niños dicen que optan por consumirlas debido a que quieren librarse del aburrimiento; sentirse bien; olvidar sus problemas y relajarse; divertirse; satisfacer su curiosidad; jugar con el peligro; aliviar sus dolores; sentirse adultos; demostrar su independencia; pertenecer a un grupo específico; o mostrarse audaces y superiores.
De modo que, niños y adolescentes a menudo cambian de compañeros para poder reunirse con otros que han elegido sus mismos estilos de vida.
Los padres son quienes mejor conocen a sus hijos y, por lo tanto, están en mejores condiciones para sugerirles alternativas saludables al consumo de drogas.
Los deportes, los clubes, las lecciones de música, los proyectos de servicio a la comunidad y las actividades adicionales a la actividad escolar, no sólo mantienen activos e interesados a niños y adolescentes, sino que también los acercan más a sus padres, que pueden asistir a juegos deportivos y actuaciones artísticas.
Para desarrollar un sentido positivo de independencia, se puede alentar al joven a cuidar niños o servir de instructor de otro niño.
Para satisfacer el gusto de correr riesgos, es sugerible trepar pequeñas montañas, practicar karate, participar en campamentos, entre otras actividades.
¿Qué se les informa a los Niños acerca de las Drogas?
Desafortunadamente las modas que prosperan en nuestra cultura influyen notoriamente desnaturalizando los valores vigentes en la sociedad actual. Hoy, los niños viven rodeados de mensajes sutiles y explícitos sobre lo "bueno" que resulta el consumo de alcohol, tabaco y drogas.
Sus hijos pueden ver personajes de televisión que viven en la opulencia y el esplendor gracias al dinero obtenido mediante el tráfico de drogas. Navegando en la web llegar a un sitio en el que se pregona la urgencia de legalizar la marihuana. Ver a sus estrellas favoritas fumando tabaco o alguna droga ilegal en sus películas. Escuchar canciones que describen lo excitante que es mantener relaciones sexuales mientras se está drogado.
Para combatir estas impresiones, es imprescindible poner el televisor y la computadora en un área que pueda compartir toda la familia, de modo que los mayores puedan vigilar lo que ven los niños y adolescentes.
Es aconsejable estar con ellos cuando miran televisión; explorar juntos en la Internet, para hacerse una idea de lo que les gusta. Cualquier cosa que sea perturbadora puede convertirse en un "momento de enseñanza". Es un momento ideal para establecer pautas con relación a los espectáculos televisivos, películas y sitios en la web que considera apropiados para los menores. También es útil aclarar a los niños que el mundo no es un lugar tan sombrío como aparece en las noticias, las que se concentran fuertemente en los problemas de la sociedad.
De la misma manera, es necesario tener en cuenta cuáles son las emisoras de radio, CD y cassettes que prefieren sus hijos. Dado que, muchas de las canciones que escuchan, "demostrarían" que el consumo de drogas es incitante y libre de consecuencias, debiéndose combatir esta impresión oponiéndole una propia y clara posición contraria.
Según una encuesta reciente, la mayoría de los adolescentes considera que escuchar música es su actividad no escolar favorita, y le dedican de tres a cuatro horas diarias.
Cómo Enseñarle a su Hijo Acerca de las Drogas
Niños en Edad Preescolar
Puede parecer prematuro hablarles acerca de las drogas a niños de esta edad, pero las actitudes y hábitos que forman en esa época de sus vidas tienen una influencia importante en las decisiones que tomarán cuando sean mayores.
En esta temprana edad, están ansiosos de conocer y memorizar reglas, y quieren que los mayores les brinden su opinión de lo que es "malo" y de lo que es "bueno".
Aunque son bastante grandes como para comprender que fumar es malo para ellos, no están preparados para entender las complejidades del alcohol, el tabaco y otras drogas.
Sin embargo, es una buena edad para que practiquen las destrezas de toma de decisiones y solución de problemas, las que necesitarán luego para decir que no.
He aquí algunas maneras de ayudar a sus hijos en edad preescolar a tomar buenas decisiones acerca de lo que deben y lo que no deben ingerir:
• Discuta por qué los niños necesitan alimentos sanos. Haga que su hijo cite varios de sus alimentos preferidos y explique cómo contribuyen a su salud y su fuerza.
• Juegue con él; aprenda lo que a él o a ella le gusta y le disgusta; hágale saber a su hijo que usted lo ama; dígale a su hijo que es demasiado maravilloso y único como para entregarse a las drogas. Usted establecerá con sus hijos fuertes vínculos de confianza y afecto que harán que, en años futuros, sea más fácil apartarlos de las drogas.
• Fije pautas como jugar limpio, compartir juguetes y decir la verdad, de modo que los niños sepan qué clase de comportamiento usted espera de ellos.
• Aliente a su niño a seguir instrucciones y hacer preguntas si no las comprende.
• Cuando su niño se sienta frustrado mientras juega, aproveche la oportunidad para fortalecer las destrezas de solución de problemas. Por ejemplo, si una torre de bloques se cae una y otra vez, colabore con él para encontrar posibles soluciones. Convertir una mala situación en un éxito refuerza la confianza que tiene el niño en sí mismo.
• Siempre que sea posible, deje que su hijo elija su vestimenta. Aun si sus ropas se ven un tanto dispares, usted habrá reforzado la capacidad de su hijo de tomar decisiones.
• Indíquele las sustancias tóxicas y dañinas que se encuentran comúnmente en una casa, tales como blanqueadores de ropa, líquido limpiador de cocina, líquido para lustrar muebles, y léales las etiquetas en voz alta. Explíqueles a sus hijos que no todas las drogas "malas" tienen etiquetas, de modo que sólo deben comer u oler alimentos o un remedio que les han dado usted, uno de los abuelos o una persona responsable a cargo de ellos.
• Explíqueles que las recetas médicas son drogas que pueden ayudar a la persona para la cual han sido recetadas, pero que pueden hacerle daño a cualquier otro, especialmente a los niños, que deben mantenerse apartados de ellas.
Desde Jardín de Infantes hasta Tercer Grado
(de cinco a ocho años de edad)
A esta edad, un niño demuestra por lo común, interés creciente en el mundo que está fuera de su familia y su casa. Ahora es el momento de comenzar a explicarle lo que son el alcohol, el tabaco y las drogas, que algunos las usan aun cuando sean dañinas, como así también las consecuencias que acarrean el uso de éstas.
Es importante enseñar que cualquier cosa que se ingiere y no sea alimento puede ser extremadamente dañino. Cómo interfieren las drogas con la manera en que funcionan nuestros cuerpos y pueden enfermar a una persona, incluso hasta causarle la muerte. (A esta edad la mayoría de los niños tienen experiencias reales de la muerte de un familiar o de la muerte de un allegado de algún compañero de escuela).
Explíquele la idea de la adicción, señalando como el consumo de drogas puede convertirse en un hábito malísimo, y muy difícil de abandonar.
Elogie a sus hijos por cuidar de sus cuerpos y evitar cosas que pueden hacerles daño.
Para cuando sus hijos están en tercer grado, deben comprender:
• Cómo difieren entre sí los alimentos, venenos, medicinas y drogas ilegales;
• Cómo la medicación recetada por un médico y administrada por un adulto responsable puede ayudar durante las enfermedades, pero puede ser dañina si se la usa incorrectamente, de modo tal que es necesario que los niños se mantengan apartados de cualquier sustancia o envase desconocido;
• Por qué los adultos pueden beber alcohol, pero no los niños, incluso en pequeñas cantidades, ya que es perjudicial para los cerebros y cuerpos de los niños, que se están desarrollando.
Grados Cuarto a Sexto (de 9 a 11 años de edad)
Continúe asumiendo una posición firme en relación con las drogas. En esta edad, los niños pueden participar en una discusión de nivel más elevada acerca del por qué la gente se siente atraída por las drogas.
Usted puede utilizar la curiosidad del niño acerca de acontecimientos traumáticos importantes en la vida de la gente (como un accidente de tránsito o un divorcio), para discutir cómo las drogas pueden ser causa de estos acontecimientos.
A esta edad, a los niños les gusta también enterarse de hechos, especialmente cuando son extraños, y quieren saber cómo funcionan las cosas. Este grupo de edades puede sentirse fascinado por la manera como las drogas afectan el cerebro o el cuerpo del que las consume. Explique cómo cualquier cosa que se toma en exceso -- ya sea jarabe para la tos o aspirina -- puede ser peligrosa.
Los amigos -- ya se trate del mejor amigo o de un grupo de amigos -- son extremadamente importantes en esta edad, como lo es el armonizar con el grupo y ser considerado "normal".
Cuando los niños entran en los primeros años o los años intermedios de la escuela secundaria, dejan su ambiente más reducido y protector y se unen a un grupo mucho más grande y menos íntimo de pre-adolescentes. Estos niños un poco mayores pueden exponer su hijo al alcohol, el tabaco o las drogas.
Las investigaciones demuestran que cuanto más temprano empiezan los niños a consumir estas sustancias, más probable es que experimenten problemas graves.
Es esencial que las actitudes antidrogas de su hijo sean estables y consecuentes, antes que entre en los primeros años o los años intermedios de la escuela secundaria.
Antes de salir de la escuela primaria, su niño debe conocer:
• Los efectos inmediatos del alcohol, el tabaco y las drogas en diferentes partes del cuerpo, inclusive el peligro de entrar en coma o ingerir una sobredosis mortal.
• Las consecuencias de largo plazo , o sea, cómo y por qué las drogas pueden ser adictivas, y sus efectos, en quienes las consumen, pueden llegar a que los adictos pierdan el control de sus vidas.
• Las razones por las cuales las drogas son especialmente peligrosas para los organismos en crecimiento.
• Los problemas que el alcohol y las otras drogas ilegales pueden causarle no sólo a quien las consume, sino también a su familia y al resto del mundo.
Ensaye situaciones potenciales en las que algunos amigos ofrecen drogas. Haga que sus hijos practiquen responder con un firme "¡Eso es realmente malo para vos!". Concédales permiso para que lo usen a Usted como excusa: "¡Mi mamá me mata si tomo una cerveza!".
"No preocupar a mis padres" es una de las principales razones que aducen los pre-adolescentes para explicar por qué no consumirán marihuana.
Enséñeles a sus hijos a estar enterados de cómo se promueven las drogas y el alcohol. Discuta cómo la publicidad, las letras de las canciones, las películas y los programas de televisión los bombardean con mensajes que dicen que consumir alcohol, tabaco y otras drogas tiene sus encantos.
Asegúrese de que son capaces de separar los mitos de la realidad, en lo que se refiere al consumo de alcohol, tabaco y otras drogas, inclusive alábelos por saber pensar por sí mismos.
Averigüe quiénes son los amigos de sus hijos, qué lugares frecuentan y qué les gusta hacer. Entable amistad con los padres de los amigos de sus hijos, de modo de poder apoyar los esfuerzos de los otros. Usted se sentirá en contacto más estrecho con la vida diaria de su hijo y estará en mejores condiciones para reconocer los puntos problemáticos. (Un niño cuyos padres consumen drogas, muy probablemente las consumirá también).
Los niños de esta edad agradecen esta atención y participación. De hecho, dos tercios de los alumnos de cuarto grado dijeron que desearían que sus padres hablaran más con ellos acerca de las drogas.
Del séptimo al octavo grado (de 12 a 14 años de edad)
Un estereotipo común sostiene que los adolescentes son rebeldes, se dejan llevar por la presión de sus compañeros y juegan con el peligro hasta destruirse a sí mismos.
Aunque a menudo los adolescentes parecen no mostrarse receptivos a los consejos de los padres mientras se esfuerzan por llegar a ser independientes, necesitan más que nunca el apoyo, la participación y la guía paternales.
Los adolescentes más jóvenes pueden experimentar cambios extremados y rápidos en sus cuerpos, sus vidas emocionales y sus relaciones.
La adolescencia es a menudo una época de confusión y tensiones, caracterizada por cambios de ánimo y una profunda inseguridad, a medida que los adolescentes luchan por establecer sus propias identidades. No es sorprendente que esta sea la época en que muchos jóvenes prueban por primera vez el alcohol, el tabaco y otras drogas.
Los padres pueden no comprender que sus jóvenes hijos se sienten rodeados por las drogas. Cerca de nueve de cada diez adolescentes concuerdan en que "en estos días, parece que la marihuana está en todas partes". Los adolescentes tienen el doble de probabilidades de consumir marihuana que lo que creen sus padres, y se drogan en lugares que para sus padres están libres de riesgos, como la escuela, el hogar y las casas de los amigos.
Aunque los adolescentes pueden no demostrar que lo sienten así, los padres afectan profundamente las opciones de sus hijos acerca de las drogas. Saque partido de la intensidad con que muchos jóvenes se preocupan por su imagen social y su apariencia para ponerles de manifiesto las consecuencias inmediatas y desagradables del consumo del tabaco y la marihuana -- por ejemplo, que el tabaco es causa del mal aliento y mancha los dientes y hace que las ropas y el pelo huelan mal.
Al mismo tiempo, usted debería discutir los efectos a largo plazo de las drogas:
• La carencia de destrezas sociales y emocionales decisivas, que de ordinario se aprenden durante la adolescencia.
• El peligro de sufrir de cáncer pulmonar y enfisema debido al hábito de fumar.
• Accidentes de tránsito fatales o invalidantes.
• Lesiones hepáticas derivadas del alcoholismo.
• Adicción, coma cerebral y muerte.
Del décimo al duodécimo grado (15 a 17 años de edad)
Los adolescentes ya mayores han tomado, en muchas ocasiones, decisiones acerca de probar o no drogas. Los adolescentes de hoy conocen lo que es el consumo de drogas, distinguen no sólo entre las diferentes drogas y sus efectos sino también entre probarlas, consumirlas ocasionalmente y ser adicto a ellas.
Presencian cómo muchos de sus compañeros consumen drogas, algunos sin sufrir consecuencias obvias o inmediatas, mientras otros pierden el control al hacerlo.
Para resistir la presión de sus compañeros, los adolescentes necesitan algo más que un mensaje general en el sentido de no consumir drogas. Es también apropiado mencionar cómo el consumo de alcohol, tabaco y otras drogas durante el embarazo ha sido vinculado con defectos de nacimiento en los bebés.
A los adolescentes hay que advertirles de los efectos potencialmente mortales de combinar drogas. Necesitan oír que sus padres afirmen que cualquiera puede convertirse en un consumidor crónico o un adicto y que incluso el consumo no adictivo puede tener consecuencias graves y permanentes.
Los adolescentes tienden a ser idealistas y disfrutan de oír cómo pueden ayudar a hacer que el mundo sea un lugar mejor donde vivir. Dígales a sus hijos adolescentes que el consumo de drogas no es un crimen sin víctimas, y asegúrese de que comprendan el efecto que tiene en nuestra sociedad el consumo de drogas.
Llame la atención de su hijo adolescente señalándole que evitar las drogas puede ayudarlo a hacer de su ciudad un lugar mejor y menos peligroso, y que estar libre de drogas hace que, después de la actividad escolar, se disponga de más energía y voluntad para servir de instructor a niños más pequeños, en definitiva, actividades que la comunidad espera de él.
Su hijo adolescente puede estar al tanto del debate en torno a la legalización de la marihuana y sobre si los médicos podrían recetarla con propósitos curativos. La idea que una droga ilegal puede ofrecer ventajas desde el punto de vista de la salud, induce a confusión.
Ahora su hijo adolescente es lo bastante grande como para comprender la complejidad de la cuestión, es importante discutir el tema, quizás durante un informe de noticias relacionado a las drogas.
Dado el grado de maduración del adolescente, este puede saber que, el ingrediente de la marihuana, que tiene un acotado valor medicinal, -- delta-9-tetrahidrocannabinol (THC) --, puede ser recetado por los médicos en forma de píldora que no contiene las sustancias cancerígenas del humo de la marihuana.
Otros analgésicos médicos son la codeína y la morfina, que luego de rigurosas pruebas y exámenes efectuados por organizaciones médicas científicas, se ha determinado que no hay peligro en recetarlas.
Es importante que los padres encomien y alienten a los adolescentes por todo lo que hacen bien y por las decisiones positivas que toman.
Cuando Usted se siente orgulloso de su hijo, dígaselo. Saber que los adultos lo perciben y aprecian, lo motiva en alto grado y puede reafirmar su compromiso de evitar el consumo de drogas. Su hijo adolescente puede también sentirse impresionado por la importancia que tiene servir de ejemplo para un hermano o hermana menor.”
He elegido este artículo ya que, aunque no es “español” (y ya estos fueron vistos en clase), considero que es muy oportuno, que se trata desde un lenguaje sencillo y con unos consejos simples; no obstante, está dirigido a los padres, a la familia, que a fin de cuentas es la principal fuente de socialización y la que primero debe actuar. Además, según he leído en la página web en la que se encuentra, esta guía ha sido distribuida a todos los padres, es decir, no se trata de un folleto, por ejemplo, que algunos han cogido y otros no.
Siguiendo con la perspectiva de actuación, en caso de que no se haya podido prevenir, lo siguiente es actuar: desintoxicar y reinsertar. En la provincia de Sevilla (en Alcalá de Guadaira) existe un centro de Educación y Rehabilitación de drogas: Narconon Mediterráneo.
Por ser el centro más próximo a nosotros, diremos cuáles son las fases del programa que aquí se utilizan para la desintoxicación, educación y reinserción de la persona.
La primera fase: la desintoxicación física
Hay básicamente tres fases que comprenden el programa Narconon. El programa completo toma alrededor de entre 5 a 7 meses para completarse. La primera fase se dirige al aspecto bioquímico de la adicción y retira completamente a la persona de las drogas o el alcohol. Básicamente se compone de dos sub-fases:
Retirada sin drogas: En este paso del programa se pone al individuo sobre un programa de retirada cuidadosamente diseñado, que hace que el estudiante salga de las drogas sin experimentar la agonía usual de las retiradas de drogas y alcohol. El programa utiliza vitaminas específicas y minerales para compensar al cuerpo y empezar a reconstruirlo físicamente.
Programa de Desintoxicación: Los residuos de las drogas que se acumulan en los tejidos grasos del cuerpo, pueden ocasionar que se reactiven sensaciones pasadas de los efectos de las drogas años después que la persona deja de consumir estas sustancias. Un paso de vital importancia para una rehabilitación exitosa es sacar todos los residuos tóxicos acumulados en el cuerpo, para que así la persona no experimente sensaciones desagradables no deseadas ocasionadas por la droga/alcohol que haya consumido. En resumen es un régimen exacto de ejercicios, tiempo de sudado en sauna, y suplementos nutrición, todo diseñado por estudios en combinaciones adecuadas para eliminar las toxinas acumuladas en el cuerpo. Este procedimiento es único en Narconon.
Segunda fase: Educación
Esta fase está dirigida a las mecánicas biofísicas de la adicción; el aspecto de la rehabilitación que tiene que ver con la habilidad para manejar el cuerpo y para guiar a la persona a un ordenado y disciplinado acercamiento a sí mismo de forma que confronte y se entienda a sí mismo, siendo estos aspectos de la terapia claves para sus relaciones en la vida.
Esta fase se compone de varios cursos los cuales entre otros aspectos enseñan al practicante como establecer por sí mismo lo que está bien de lo que está mal, cómo formular una guía de comportamiento personal, y cómo sobrevivir de una forma constructiva. Todos estos son aspectos de una conducta ética son vitales para una recuperación exitosa. El estudiante encara acciones incorrectas y fallas en actuar cuando debiera haberlo hecho, dándole la oportunidad de aliviar el sentimiento de culpa creada por estas acciones no correctas durante su vida y en relación a la adicción a las drogas o alcohol.
Tercera fase: Reinserción
Un programa de seguimiento comprensible, es diseñado e implementado para ayudar al estudiante en su primer año de recuperación. A través de contactos regulares con el estudiante y sus familiares, los consejeros de Narconon se aseguran de la estabilidad y el progreso del estudiante después de su programa. El estudiante puede ser requerido para que regrese a Narconon a manejar situaciones que estén poniendo en peligro su sobriedad. El estudiante recibirá una ayuda especial dirigida a esa situación en su vida de manera que pueda mantener una vida libre de drogas y/o alcohol.

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